Y si no, para Paco

La Voz

VIGO

28 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

NO HACE muchos meses desde el entorno de la alcaldesa se lanzaba el lamento de que Vigo era objeto de una milimétrica conjura coruñesa ideada para impedir el desarrollo de la ciudad. Como hacía el franquismo, las críticas, por ejemplo al Plan General, eran identificadas como muestras de una ofensiva exterior cimentada en la envidia y el temor enemigo al potencial local. Pero dicha táctica, endeble y ridícula, acabó difuminándose ante la realidad. Realidades como el inminente comienzo de las obras de Ikea en A Coruña mientras en Vigo se ponen trabas al gigante sueco, sugiriéndole incluso desde la misma alcaldía que contraten a un extraño entramado local un estudio de viabilidad para ver dónde le conviene estar. El dispar discurrir de los palacios de congresos de ambas ciudades gallegas, el tortuoso aterrizaje de cadenas hoteleras y varios casos más retratan la ceguera de los que están más empeñados en el negocio a corto plazo y en defender su minifundista parcela de poder que en propiciar el beneficio general de la ciudad. Los mismos que aventaron el fantasma de la conjura niegan ahora a Vigo la posibilidad de que el Gobierno y la Xunta creen en la ciudad un gran complejo de investigación marina. No les interesa saber para qué serviría, cuánto empleo generaría o incluso negociar, desde la acogida, su mejor ubicación. Prefieren decir no, porque no ven cómo obtener rentabilidad personal. Y con su rechazo no será raro que Paco Vázquez se ofrezca para acoger la Ciudad del Mar. Y entonces, ¿de quién será la conjura?