La Mirilla
15 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.El número quince sumará La Iguana la próxima semana. Con tal motivo, los mandamases del club se han currado un programa de actuaciones que arranca esta madrugada el rockero José Ignacio Lapido, y que alcanzará su punto álgido el 22. Ese día, toque la lotería o vuelva a ser, un año más, el de la salud, la fiesta está garantizada. La pone La Iguana para todo el que tenga el cuerpo de jota o, en su defecto, no quiera perderse a The Phantom Keys, que será la banda que amenice parte de la velada. Para cuando ésta haga callar sus instrumentos prometen más música, en este caso enlatada, «para no dejar de bailar». Avisados quedan. Por otra parte, eso de cumplir años les ha acelerado. O eso ha sacado una servidora en conclusión tras saber que adelantarán al 30 de diciembre la fiesta de Fin de Año. Por si alguien pensaba que estaba casi todo escrito sobre originalidades. El caso es que ofrecen una explicación bien convincente. Dicen que así los asistentes evitarán las incómodas aglomeraciones propias de fecha tan señalada, amén de la histeria colectiva que lleva aparejada. Otra buena noticia es que no será necesario pasar por caja. Y la última, la toma del escenario será cosa de Mega Purple Sex Toy Kit. Pues a por los siguientes quince. Años, claro. Encuentros con la tradición En este caso vitivinícola y de O Ribeiro. Editado por la Asociación Álvaro das Casas, se presentó ayer en Vigo el libro O Viño . Se trata de una publicación coral. Lo digo por la cantidad de personas que han participado en él. Amén de los protagonistas de las conversaciones con las voces de la experiencia de la comarca, les ha tocado un cachiño de trabajo a Clorido González (moderador, textos y vocabulario), Pío García (fotografía. Muy hermosa, por cierto), Xoán Ramón Marín (dibujos) y Carmen Pérez (coordinación). Además de a Xosé González, que fue el padre de la idea. Todos ellos estaban ayer en el Centro Cultural Caixanova, en un acto que acabó con música. La del grupo tradicional Pedra do Pouso. Uno de los atractivos del libro es el vocabulario que incluye relativo al cultivo de las cepas y la elaboración del vino. Gracias a él he sabido que bico es algo más que una demostración de afecto.