La Mirilla
01 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Que abarrotaron Cotogrande. La concejalía de Benestar Social, que es la que se encarga de organizar cada año el sarao, asegura que asistieron 3.000 mayores. Y nadie mejor que ellos para llevar con rigor el recuento, ya que son los encargados de pagar la merienda. Porque la cosa va de verse las caras y compartir cuitas y experiencias a propósito del Día Internacional de las Personas Mayores, pero sin olvidar las cosas del comer. De hecho, el contenido de las bandejas desaparecía como por ensalmo. La fiesta empezó con música, que se encargó de poner la coral Agarimo, pasadas las cinco de la tarde. Y con besos, muchos besos. Es lo que tienen los reencuentros. Las que más repartieron fueron Corina Porro y la concejala del ramo, Marta Iglesias, ambas muy bien recibidas. El macroencuentro contó también con la presencia de una delegación portuguesa, en concreto de Oporto, integrada por más de un centenar de mayores. Como rezan las estadísticas, el Occidente envejece casi sin solución. Echando un vistazo a las cifras casi podemos decir que en el 2025 el mundo será de los abuelos. Para entonces, 1.200 millones de personas tendrán más de 60 años. Esperemos que también tengan la vitalidad de los 3.000 que ayer llenaron Cotogrande. La lluvia y el viento se presentaron sin avisar y, aunque a regañadientes, no quedó más remedio que hacerles un sitio. Fue en el acto de botadura del Volcán de Taburiente, el ferri que Barreras construye para la naviera Armas. Francisco González Viñas, el anfitrión, temiéndose lo peor, había preparado paraguas para los invitados. Pero se mojaron igual. En este caso la culpa no fue del cha-cha-chá, sino del viento. Eso sí, como puede apreciarse en la fotografía, todos se tomaron con humor la breve mojadura. No sé si con los bautismos, aunque sean de barcos, ocurre lo mismo que con las bodas pero, de ser así, el ferri tendrá una larga y productiva vida. Pues que así sea. La primera cata Ya conté hace unos días que el restaurante Estaban, de Mos, era uno de los seis finalistas del, hasta ahora, último concurso gastronómico de la provincia, que convoca Turismo Rías Baixas. Dije también que ahora la pelota estaba en el tejado del jurado, que lo iba a tener difícil. Bueno, pues ayer realizaron la primera cata a pie de obra. Lo hicieron con luz (la que entraba por los ventanales, pese a la lluvia) y taquígrafos (un par de periodistas). Como tienen que guardar el secreto de las deliberaciones, no trascendió la nota que pusieron. Lo que sí puedo adelantar es que el plato de mejillones (son los reyes del concurso) estaba exquisito. Me lo chivó José Luis Pando, que para eso es compañero de trabajo. Observadora Electoral para más señas. Con ese cometido salió ayer con rumbo a Venezuela María Xosé Porteiro. La diputada socialista viguesa, y el resto de la delegación parlamentaria (hasta nueve personas) tendrán que vigilar muy mucho que el próximo domingo no haya trampa ni cartón en las elecciones legislativas del país caribeño. Hasta el día 6 no estarán de vuelta, así es que igual, entre miradita y miradita a la urna y entrevistas varias con gobierno y oposición, tienen un hueco para hacer turismo. Ya nos lo contará.