ANTÍPODAS CRISTINA LOSADA | O |
26 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.ME PLACE que el vicepresidente de la Xunta haya descubierto que es mejor trabajar que llorar, como le ha venido a decir a la alcaldesa a cuenta de los vuelos de Iberia suprimidos y otras reclamaciones. Porque ya iba siendo hora de renunciar a la gastada letanía del lamento, que ha sido santo y seña de partidos como el que dirige Quintana. Es decir, el victimismo y el «todos los males vienen de fuera». Pero así es la comedia política. De pronto, a uno de los actores se le enciende la bombilla. Y a alguno le ocurre cuando accede al poder, experiencia electrizante y luminosa. Leyendo la letra pequeña se descubre que no le molesta tanto que se llore, o grite (verbo que se ajusta más al caso), como que se haga desde el punto de vista «localista» y no «en clave de país» o de «reivindicación nacional», pues Quintana es de los que sostiene que la etiqueta de nación surte los efectos del bálsamo de Fierabrás. Mística nacional aparte, ¿no es lo propio de un ayuntamiento batirse el cobre por las cuestiones locales? Y a veces debe hacerlo, incluso, contra el gobierno de la Comunidad en la que se encuentra, tan centralista y ansioso de poder como el que más. Que de estas batallitas intestinas hay en Vigo para escribir un tomo. Dicho esto, el asunto de los vuelos suprimidos parece una decisión legítima de una empresa. Si fuera un gran negocio mantenerlos, no los quitaría. Luego, no lo es. A menos que creamos en alguna conspiración contra los viajeros nocturnos y contra Vigo, cosas de las que no hay pruebas. De momento. Eso sí, ni la Xunta ni Fomento ni AENA han impulsado el potencial de Peinador ni parece que vayan a hacerlo. Pero las soluciones no se hallarán montando numeritos ante el aeropuerto ni dando subvenciones. closadafernandez@yahoo.es