CONTRAPUNTO
25 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.HAY VECES en que lo mejor de la televisión no son los anuncios. Cuando toca concienciar a la gente sobre un problema social, como los accidentes de tráfico o el consumo de droga, los publicistas apuestan siempre por el impacto, a costa de ofrecer en 30 segundos más violencia junta que en los telediarios de toda una semana. El gusano reptando por la nariz rumbo al cerebro, o las imágenes de personas amputadas o ensangrentadas en la carretera quedan grabadas, sin duda, a no ser que el espectador tenga la sensibilidad de una pala excavadora. La campaña de la Xunta contra la violencia de género sigue la misma línea pero, tan depurada, que consigue calar hasta los huesos con la mínima expresión acústica y visual. No hay sangre, no hay rostros golpeados, pero resulta de una violencia extrema. Transmite agresividad en estado puro. Duele como una bofetada. Una vergonzosa bofetada real y cotidiana.