SE APAGÓ para siempre el redoble de Emilio García Vila (Vigo, 1935), uno de esos vigueses que trabajaron duro para que la música tradicional de Galicia esté hoy en el lugar que le corresponde. Milio (en la foto, a la derecha, con su hermano Antonio) fue, a mediados del siglo pasado, el mecanismo de precisión imprescindible para que los legendarios Os Peruchos de Castrelos sonasen sincronizados como una orquesta. Mientras Vero y Antonio floreaban los punteiros al viento, las baquetas de Milio ametrallaban la caja que remachaba, con precisión de relojero, el pequeño de los cuatro, Jandro, hoy todavía en activo con el grupo Queixumes de A Salgueira. No hubo escenario que no vibrase con las melodías de un cuarteto tradicional con mayúsculas, herederos de nombre y mañas de una primera generación de Peruchos que hicieron historia en los albores del siglo XX. Contemporáneos del irrepetible Moxenas, con quien compartieron aventuras y éxitos, Os Peruchos escribieron algunas de las páginas musicales más celebradas del folclore vigués. Antonio y Jandro atesoran ahora la herencia musical que un día compartieron con sus hermanos. Los restos de Milio, el del redoble irrepetible, partirán a las 16.45 de hoy desde el tanatorio de Pereiró hacia el cementerio de Castrelos. Su memoria no morirá nunca.