SECCIÓN | O |
04 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Últimamente se oyen cada vez más voces de protesta por la sucesión de normas que amenazan con multar cualquier comportamiento que no respete la legalidad: desde aparcar en doble fila, cruzar fuera de los pasos para peatones, orinar en la vía pública hasta ofrecer servicios sexuales de todo tipo. Y es que, cuando advierten de que se puede agujerear aún más los ya flacos bolsillos del ciudadano de a pie uno no puede sino sublevarse. ¡Bastante nos exprimen ya con los impuestos aplicados a todo tipo de bienes, con las subidas de los carburantes y con los aumentos de precio de todos los servicios básicos! Sin embargo, si las autoridades se ven obligadas a presionarnos de esta manera es porque existe un comportamiento de base que resulta perjudicial no sólo para el individuo sino para la colectividad y atacar el bolsillo es la única medida coercitiva eficaz para evitarlo. En Vigo, por ejemplo, son numerosos los casos de atropellos, sobre todo, de gente de edad, por cruzar fuera de los lugares establecidos y en vías de alta densidad circulatoria. Aunque una multa de 90 euros por cruzar por sitio indebido parece que tiene más fin recaudatorio que disuasorio lo cierto es que es poco dinero si con ello nos salvan la vida. Más allá de lo sedientas que estén las arcas municipales, insaciables por otra parte, los conductores muchas veces se las ven y se las desean para esquivar a peatones kamikazes. Potenciar un comportamiento cívico mejor, un mayor respeto por las normas y un cuidado adecuado de los bienes comunes no puede ser malo salvo para aquellos que no respetan a los demás y piensan que su propia comodidad está por encima de todo.