Reportaje | Las vías del siglo XX La Xunta y el Concello proyectan un nuevo tranvía para la ciudad de Vigo, 37 años después de que haya finalizado la primera experiencia tranviaria
07 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Un agudo chirrido anunciaba su inminente parada a media calle de Sanjurjo Badía. Es un sonido que permanece en el subconsciente de los vigueses que ya vivían antes de 1968, último año en el que los tranvías transportaron viajeros en Vigo. Ahora que el debate respecto a su funcionalidad se ha abierto nuevamente entre la clase política, Antonio Giráldez Lomba publica la historia de este transporte en el libro Recordando los tranvías de Vigo , una publicación que servirá de guía en este viaje. El 9 de agosto de 1914 se inauguró el servicio bajo la dirección de la empresa Tranvías Eléctricos de Vigo. Había sido un largo camino lleno de obstáculos internos y, sobre todo, externos, ya que la concesión inicial había recaído en una compañía belga que nunca logró superar su falta de decisión. El Banco de Vigo y un grupo de empresarios locales asumieron el proyecto y lo culminaron, aunque la inminente guerra mundial frenó las expectativas de mercado. Ya en los años veinte, los tranvías superaron su crisis, extendieron su red, aumentó su número de vehículos y se estableció la vía doble. El servicio movía diariamente entonces a 27.480 pasajeros. La huelga más larga Los convulsos años treinta dejaron la huelga más larga en la historia del tranvía y la represión franquista sobre los sindicalistas tranviarios, entre los que se encontraba el primer fusilado del alzamiento, Manuel del Río. A partir de 1943, el tranvía comienza a vivir su segundo gran momento con una renovación de la flota y un espectacular aumento de la plantilla de la empresa. Esta bonanza se prolonga en la década de los cincuenta. La decadencia llega en los sesenta, no tanto por culpa de la empresa, que realizó varias propuestas para mejorar el servicio, sino por la inclinación del alcalde Portanet hacia el transporte público con autobuses, síntoma entonces de modernidad. Un turbio concurso público acabó concediendo el transporte público municipal a la empresa Vitrasa. El 31 de diciembre de 1968 dejaba de funcionar el tranvía.