Vasallos de una corte local

VIGO

IN VICUS | O |

30 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

AUNQUE procuro no seguir mucho el viejo refrán que dice «piensa mal y acertarás», lo cierto es que la repentina «salida del armario» del señor Toba, exigiendo una moción de censura contra el gobierno local del Partido Popular da mucho que pensar en cuanto al momento en el que se produce tras meses de «dimes y diretes» y de «tiras y aflojas». Se nos antoja a aquellos que nos mantenemos lejos de la «contaminación política» que, dada la manifiesta voluntad de la alcaldesa de ejecutar las sentencias de derribo de los diversos edificios construidos sin la legalidad necesaria y las dificultades que tanto el Partido Popular como el Bloque Nacionalista Galego están encontrando para que se apruebe su polémico y, manifiestamente, desacertado PGOM, el señor Toba ha considerado que es hora de intervenir. No se puede dejar de sospechar sobre los intereses que el sucesor de Castrillo tiene en ambas cuestiones. Ello por no mencionar que queda poco más de un mes para que la Volvo Ocean Race llegue en Vigo y la publicidad que este evento dará a los máximos representantes políticos de la ciudad es una golosina demasiado atractiva como para no aprovecharla. Sin embargo, a nadie se le escapa también que las aspiraciones políticas del señor Toba chocan frontalmente con los intereses de buena parte de los miembros del PSOE, ya que si bien, el señor Barros podría verse muy beneficiado con una hipotética moción de censura no le ocurriría lo mismo al señor Príncipe. Incapacitados para actuar, a los vigueses sólo nos queda observar indignados las intrigas y manejos de los diferentes miembros de la «corte local», más interesados en su propio beneficio y posicionamiento dentro de su partido que en el progreso de la ciudad.