Entrevista | Pastor Outeiral El fotógrafo y pintor ourensano exhibe su visión de la realidad en la exposición «Los anzuelos en los ojos». Las fotografías se pueden ver en el Centro Social Caixanova hasta el 2 de octubre
14 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.La sala de exposiciones número 3 del Centro Social Caixanova acoge ya la muestra Los anzuelos en los ojos , del fotógrafo Pastor Outeiral. Este artista ourensano también desarrolla la creación pictórica y, recientemente, ha participado en un taller con el artista vasco Ibarrola. En su currículo se encuentra el libro La ciudad sumergida que contó con la introducción de Fernando Arrabal. -¿Qué hay detrás de «Los anzuelos son los ojos»? -Es un titular y una imagen aparentemente agresivo. Mezcla un objeto tan punzante e hiriente como es un anzuelo con un ojo, pero no deja de ser una imagen conceptual, una idea. En este caso juego con el concepto de pescador de imágenes y, por otro lado, con el dolor de la mirada, que es algo tópico pero que considero cierto. Normalmente, miramos hacia donde no nos lastime lo que vemos. En mi caso, creo que es importante fotografiar la vida tal como es. Es una exposición muy ecléctica porque no soy defensor de algo en particular sino de todo en general. -¿Y cómo realiza ese acercamiento a la realidad? -A mi me gusta llegar de la forma más sencilla. Antoni Tapies dice que tiene más que ver con la creación la resta que la adición. Las cosas deben ser lo más claras y sencillas que puedan, no busco imágenes subliminales, además, en el arte es el público el que debe opinar. -¿Las escenas de sus fotografías con preparadas? -Hay fotos encontradas, fotos buscadas y también las hay compuestas. Por eso decía que no defiendo nada en particular porque creo que hay un montón de lenguajes fotográficos y todos tienen el mismo fin, que es comunicar. -En su libro, «La ciudad sumergida» trata aspectos muy duros de la realidad, como puede ser la marginalidad. -A mi la palabra marginalidad no me gusta porque, tal como es la sociedad actual, todos podemos ser marginales si estamos tres meses si recibir un sueldo. En el libro, hay una serie de retratos titulados As xentes secretas , en donde incluyo la locura, la enfermedad o la drogadicción pero yo a estos personajes quiero tratarlos con la dignidad que tienen, que no den pena, porque son personas con su propia realidad. -¿Cómo es técnicamente? -Me gusta el blanco y negro, pero hay fotografías que piden el color. Ahora, hago el revelado de negativo y luego lo escaneo porque es más cómodo y me evito el paso de los líquidos. Uso cámara analógica. -¿Y hacia dónde va la fotografía con todo este avance tecnológico? -No es cuestión de técnica, si hay un buen negativo, con el formato que sea, es una buena foto, sea con una cámara digital, o con cualquiera. Tiene que haber un ojo, un cerebro y un corazón, y unos cojones, muchas veces. -Usted también pinta, ¿interrelaciona de algún modo estas dos modalidades? -No, intento mantenerlas separadas, aun a pesar de que vivimos tiempos de mestizaje. La pintura va por un lado y la fotografía por otro. Sí tienen que ver porque es una misma persona quien trabaja, pero son dos procesos creativos inversos. En la fotografía, de una realidad exterior creo una nueva realidad mental, y con la pintura, a partir de algo interior extraes un objeto táctil, que es la pintura.