Duelo por los puestos en el día de la Patrona

VIGO

M. MORALEJO

Los vendedores estaban indignados ante la obligación de desmontar los tenderetes

15 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Lejos de la devoción y de las promesas de los fieles, el barrio de San Roque comenzó sus fiestas con el enfado de los vendedores ambulantes que se agolpaban en la calle Filipinas. Se esperaba una mañana tranquila en la que cerca de doscientos devotos se congregaban a las puertas del pazo de San Roque, para ver como su santo recibía a la patrona de la ciudad. Pero hubo más. Apenas habían pasado las once de la mañana y mientras se celebraba la misa, la policía local obligaba a los dueños de los puestos a firmar un documento en el que se les instaba a desmontar y a retirar su mercancía. La mayoría mostraban la autorización del Concello que les permitía durante estos días la instalación en la calle Filipinas y se negaban a recoger el material. La indignación se hacía patente entre ellos a medida que avanzaba la jornada. «Es una injusticia. Tenemos el permiso del Ayuntamiento pagado y sellado desde la semana pasada y ahora nos obligan a irnos» recriminaba uno de los vendedores. El conflicto, según los dueños de los puestos, comenzó cuando la comisión de fiestas telefoneó a la policía para denunciar la colocación de los tenderetes a lo largo de la calle. El vocal de cultura de la comisión de fiestas de San Roque explicó que estos puestos hicieron sólo una solicitud pero no tienen el permiso. «A nosotros el Concello no nos da la autorización para montar la fiesta en la calle. Lo que hacen es una romería paralela que a nosotros nos supone muchos gastos porque los puestos de dentro del pazo han pagado para poder estar», aseguraba Bernardino Salvador.