Cólico miserere

| LUIS CARLOS LLERA |

VIGO

CONTRAPUNTO

10 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

EN AGOSTO no trabaja casi nadie, salvo los hoteles y restaurantes que no dan abasto. Los establecimientos están a tope y cuando el calor aprieta y hay prisas, hay que extremar el celo en el control de la cadena del frío y del buen estado de los alimentos. El calor multiplica extraordinariamente las bacterias. Hay que tener cuidado para preservar tanto lo que se consume en casa como lo que se degusta en alguna de las magníficas terrazas de Vigo o de cualquier localidad de la ría. Aunque sea época de cambios y de estío, los servicios veterinarios de la Xunta deben incrementar la vigilancia porque el turismo es una de las fuentes de recursos económicos más preciadas para gran parte de la población de las Rías Baixas. Por estas circunstancias y para evitar brotes como el que ha afectado a los consumidores de pollos -y a los productores- no están de más las inspecciones preventivas.