IN VICUS
29 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.CUANDO conduzco procuro mantener la concentración visual en la circulación, sin embargo, cuando el tráfico o los semáforos imponen una detención, el lapso de tiempo que tengo que esperar hasta reanudar la marcha suelo emplearlo en echar una rápida visual a ambos lados de la calle. Esa ojeada me da una perspectiva diferente a la que se aprecia cuando se camina y me permite formar una imagen más completa de la ciudad. En esta ocasión, el cruce entre la calle Falperra y la de Cachamuiña me concedió los segundos habituales que suelo dedicar a lamentar el estado del emblemático edificio histórico de la Panificadora y algunos más para ver un llamativo cartel en la esquina del edificio. Y es que los comerciantes del Casco Vello han situado de forma estratégica uno de sus anuncios promocionales en ese lugar. Lo cierto es que el indicador tiene un color atractivo, está relativamente bien diseñado, a pesar de no ser innovador, y está ubicado en un lugar muy conveniente. Pena que el entorno no acompañe. Si un visitante lee el cartel lo más probable es que se sienta desconcertado por el emplazamiento. Entre el deplorable estado de los locales comerciales ubicados en los bajos de la Panificadora de la calle Cachamuiña y el pésimo estado del edificio en su conjunto, un cartel tan nuevo y llamativo resulta totalmente incongruente. Si a ello añadimos la falta de continuidad de nuestro casi desaparecido «Casco Vello», la batalla casi perdida de los negocios por sobrevivir sin el necesario apoyo municipal y el absoluto abandono del PGOM mejor sería no haber puesto el cartel en ese lugar. La dignidad recomienda no regodearnos de nuestras vergüenzas.