Reciclar todo

VIGO

IN VICUS | O |

22 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

UNA de las cuestiones que nos diferencian a las sociedades avanzadas de las que no lo son es que hemos conseguido hacer de nuestras calles lugares relativamente limpios y cómodos frente a las que siguen siendo la viva muestra del caos y la suciedad. Nosotros no sufrimos los olores de numerosos restos orgánicos en putrefacción mezclados con los fuertes aromas de otros desechos que, suelen ser pestilentes focos de enfermedad. Ganada la batalla a las infecciones más básicas y tras años de desidia generalizada, ahora tenemos un sistema racional y regular de recogida de residuos, realizado, parcialmente, de forma selectiva. Ya no se trata de recoger las basuras y evitar los puntos de contaminación sino de reutilizarlas, para reducir al máximo los vertederos y proteger al medio ambiente. Sin embargo, el sistema es mejorable porque, además de los restos orgánicos, el papel, vidrio, plástico y las pilas, existen multitud de desechos que no pueden clasificarse en ninguno de estos apartados y que no se depositan en lugares adecuados. Basta pasar por una calle en la que existan supermercados para ver decenas de cajas de madera y cartón apiladas contra los contenedores verdes. En otras ocasiones, son los muebles usados y los electrodomésticos viejos los abandonados a su suerte en medio de las aceras sin que nadie ponga remedio a ello. Entre que los vigueses somos muy cómodos y que no existe un sistema de revisión para la recogida de residuos no clasificables, todavía estamos muy lejos de presumir de ciudad limpia como a algunas autoridades les gustaría. No basta con que unos cuantos reciclemos un poco, los vigueses tenemos que reciclarlo todo.