IN VICUS | O |
08 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.SEGÚN el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española cuando se censura es que se corrige o reprueba algo. Ahora que vuelve a hablarse tanto de la hipotética «Moción de Censura» que el PSOE y el BNG podrían plantear contra la Alcaldesa de Vigo al haberse eliminado la causa que impedía su colaboración en nuestro ayuntamiento, uno se pregunta hasta qué punto es lícito utilizar esa opción cuando el fin último no es otro que la obtención del poder sobre la mayor ciudad de Galicia. Si los ciudadanos tuviésemos la oportunidad de «reprobar» la actuación de todos los partidos políticos que han gobernado esta ciudad, por aquello de no personalizar, lo cierto es que, no se salvaría ninguno de la censura. Tanto aquellos que, por desidia o falta de capacidad, no han sabido elaborar y poner en marcha planes de desarrollo a largo plazo, en lugar de dedicarse a inaugurar edificios vacíos de contenido para salir en los medios de comunicación, como los que haciendo, lo han hecho mal y sólo en beneficio de unos cuantos, no se salvaría ninguno. Y ello, sin ni siquiera ponerse a estudiar sus programas políticos y el respeto ideológico que se supone deben de tener, más allá del puro y simple ejercicio del poder. Por eso, y a pesar de que el gobierno de esta ciudad es francamente mejorable, no estaría mal que, los que pretenden censurar hicieran una revisión de los «esqueletos»que guardan en el armario analizando si pueden permitirse una acción semejante sin ganarse, a su vez, la reprobación de los vigueses ya hartos de tanta inseguridad política, tanto bloqueo desde otras instituciones y de representantes políticos que no dan la talla ni de lejos.