¿Obedientes? nunca más

VIGO

IN VICUS | O |

06 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

«LAS MUJERES sólo obedecen cuando se les da golpes». La frasecita en cuestión atribuida a un supuesto maltratador en estado de embriaguez, durante una actuación policial en Vigo, bien pudiera haberla pronunciado un talibán en Afganistán o algún pariente suyo poco evolucionado desde la Prehistoria. Francamente resulta increíble que haya todavía hombres que consideran que la mujer debe obedecerles y que cualquier método es válido para lograrlo. El creciente número de mujeres asesinadas por sus parejas y el de las que huyen de sus hogares buscando la protección del Estado demuestran, trágicamente, que la realidad es tozuda y se empeña en ignorar lo que la Constitución y las Leyes protegen como derecho inalienable: la igualdad de géneros. Interpretada como una cuestión que no debía salir del ámbito familiar y apoyada por la vergüenza, el falso sentimiento de culpabilidad y la indefensión de las víctimas, durante muchos años, los malos tratos fueron vox populi pero, poco o nada se hacía para prevenirlos. En los últimos tiempos, hemos pasado del «silencio» a la constante denuncia sin que ello, todavía, suponga una reducción de las muertes. Pese a que la publicidad puede producir un indeseable «efecto contagio» en algunos desequilibrados, es muy importante que se hable del tema, que se reconozca su gravedad social y su importancia numérica y que se implementen medidas realmente eficaces, que no que limiten a ser meras «coberturas de imagen» de los políticos. Porque, aunque nos parezca algo bien lejano a nuestra realidad, en cualquier momento, cualquier familia de Vigo, tal vez vecina nuestra, puede pasar a engrosar la nómina de víctimas del mal tratado físico o psicológico.