Reportaje | Edificios históricos El arquitecto José Luis Varela Alén recoge en un libro, editado por Caixa Galicia y el Concello, la presencia del estilo racionalista en la ciudad de Vigo
22 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.El racionalismo es un estilo arquitectónico caracterizado por la austeridad decorativa y por la pureza de líneas. Su presencia en Vigo ha sido recogida en un libro por el arquitecto José Luis Varela Alén. Aunque en A Coruña hay más ejemplos, la arquitectura racionalista adquiere en Vigo características propias. «Este estilo llegó a la ciudad a comienzos de la década de los años treinta de la mano de los arquitectos Francisco Castro Represas y Jenaro de la Fuente Álvarez, y aquí se mezcló con la tradición del trabajo de la piedra», explica el autor del libro, que ha sido editado por Caixa Galicia y el Concello de Vigo. Esa es la aportación. Mientras en otras ciudades del mundo, el racionalismo emplea cemento y ladrillo, en Vigo también añade la piedra, aunque también hay ejemplos puros como el edificio Cesáreo González, en la plaza de Portugal, o la sede del Real Club Náutico. «La burguesía que hizo fortuna en los años veinte quiso mostrar su poderío con la construcción de nuevos edificios entre la calle del Príncipe y el Náutico, que era donde había solares para construir», añade Varela Alén. Y así, durante los años treinta, florece en Vigo una arquitectura de variada utilidad. Edificios, viviendas unifamiliares, fábricas, quioscos, tiendas o sedes sociales son construidas siguiendo los parámetros de simplificación y ausencia de decoración. Varela Alén estructura su libro en razón de la tipología constructiva. Hay edificios entre medianeras, como el Sanchón o el Curbera; edificios en esquina, como los edificios Ribas o Salgueiro; edificios en cuarterón, como el edificio Pernas; viviendas unifamiliares, como la de la familia Iglesias; edificios de varios usos, como el quiosco del Paseo de Alfonso o la Casa das Artes; edificios industriales, como Santa Clara y Ribas; y locales comerciales, como La Ideal. Este estilo tuvo un corto recorrido ya que la victoria del bando nacional supuso su fin, aunque todavía haya algunos casos de edificios construidos en 1944. «Algunas de aquellas construcciones tenían como cierre superior unas vistosas terrazas», explica el autor del libro. «Tras la guerra, muchos propietarios pidieron a los arquitectos que cambiaran aquellas terrazas por cubiertas inclinadas porque entre los nacionales había la creencia de que estos elementos eran característicos de una arquitectura de rojos». Quizá aquel hecho buscara acomodo en el subconsciente de la ciudad y todavía exista la sensación de que el racionalismo es un estilo denostado. Sin nostalgia José Luis Varela Alén lleva a las páginas de su libro cerca de la treintena de ejemplos racionalistas, algunos de ellos ya desaparecidos. «Aunque incluyo arquitectura ya desaparecida, mi posicionamiento no es nostálgico, porque no reivindico ningún pasado; sólo pretendo hacer ver la riqueza existente en esta ciudad», señala el arquitecto. Algunos de estos ejemplos carecen de protección legal, mientras que otros requieren una urgente reparación, con es el caso del edificio de Cesáreo González, que cuenta con una fachada deteriorada por la pintura.