Entrevista | Carlota Álvarez Basso Puso en marcha el Museo de Arte Contemporáneo de Vigo y, tras consolidarlo en tres años y medio, ha dejado la dirección para trasladarse a la Sociedad Estatal de Conmemoraciones
18 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.«Es muy difícil que se den las circunstancias para que yo vuelva a este cargo porque mi vida familiar está en Madrid», reconocía Carlota Álvarez el mismo día en que cesaba en la dirección del Museo de Arte Contemporáneo de Vigo. Hace tres años y medio, Álvarez Basso cumplía su sueño de poner en marcha un museo en su propia ciudad. Ahora, la dirección del departamento de Proyectos de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales le espera en Madrid. -¿En qué situación deja al Marco? -Objetivamente, queda muy bien porque ya pasó el período más difícil que era darse a conocer. En España ya somos muy conocidos e internacionalmente hemos empezado a recibir invitaciones y eso es un indicador de que existimos. -¿Está satisfecha con la respuesta que ha dado la ciudadanía? -Sí, tenemos ya unas cifras muy altas de visitas, pero lo más importante es que continúa aumentando. Este pasado mes de mayo, por ejemplo, hemos tenido 2.789 visitantes más que en el mismo mes del 2004. Es una noticia muy grata porque es habitual que las visitas se reduzcan una vez que se supera el impacto de la inauguración. -¿Ha tenido algún tipo de presión por parte del sector político? -No, los políticos han respetado en todo momento la línea de programación que nosotros hemos trazado y nunca ha habido ninguna injerencia política, ni ninguna sugerencia, algo que se agradece muchísimo porque es un signo de madurez democrática. -Y personalmente, ¿qué ha significado este trabajo? -Al igual que le pasó a Martin Luther King, yo tuve un sueño. Yo cumplí un sueño en el que ponía en marcha un museo de arte contemporáneo en mi ciudad. Ha sido algo que posiblemente no vuelva a sucederme. Además, he incorporado a mi vida a todo el fantástico personal con el que aquí he trabajado. Me sentido muy bien acompañado por todos ellos y eso da mucho ánimo. -¿Y le quedó algo atrás en su paso por el Marco? -Siempre quedan cosas. Si hubiese habido medios económicos, no hubiese estado mal iniciar una colección propia y creo que es la única espinita que me queda. El resto ha sido un camino bastantes satisfactorio. -¿Pero ha sido tan fácil como aparenta? -No, no fue nada fácil, hubo que ejercer mucho esfuerzo. El primer momento, cuando estaba aún estudiando los estatutos, elaborando el primer presupuesto, todas aquellas cosas iniciales, fue muy duro porque estaba yo sola, porque el personal se incorporó a penas seis meses antes de la inauguración. El primer año fue de muchísimo trabajado, con más de doce horas diarias de trabajo porque había que poner en marcha todos los servicios. -¿Qué peligros acechan en el futuro del museo? -Lo más difícil ya lo ha pasado. Porque lo más difícil es existir y ser visible. Ser visible para los otros directores de museos de España; para la prensa del Estado y la internacional. Porque la ambición del director del Marco no puede limitarse a que esté integrado en la ciudad, creo que tiene que ser mucho más allá porque nos merecemos un museo de nivel internacional. Ahora ya existimos, el que venga tendrá que mantenerlo. -¿Está garantizada la línea iniciada por usted respecto a abrir el museo a muchas disciplinas artísticas? -Eso fue una decisión mía, fue un diseño museográfico mío, ahora yo creo que la persona que me sustituya, supongo que valorará los buenos resultados que ha obtenido. De todas formas, yo ya no puedo meterme en eso más allá de poder opinar como patrona que soy.