La dudosa «inteligencia» del párking robotizado de A Laxe

La Voz L.C.S. | VIGO

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MERCEDES ROLÁN

Zona Franca estudia la conversión del aparcamiento mecanizado en uno convencional

13 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

El comité ejecutivo del Consorcio de la Zona Franca de Vigo está estudiando la posibilidad de reformar el actual párking robotizado situado en el subsuelo de A Laxe y convertirlo en una instalación estándar, debido, al parecer, a su bajo rendimiento económico. Inaugurado en el año 1999, su coste fue superior a los 2.000 millones de las antiguas pesetas, y fue presentado en su momento como pionero en Galicia, y el segundo de los construidos en España, sólo por detrás del que ya estaba operativo en Barcelona. Una de las mayores multinacionales del sector, Thyssen, se encargó de su diseño y ejecución. Cabina parlante En una visita realizada ayer por La Voz, no obstante, el cupo de las 400 plazas posibles estaba casi cubierto. En contra de esta instalación automatizada -en la que el usuario deposita el coche en una cabina parlante con capacidad para un solo turismo y que da las instrucciones precisas al conductor de lo que debe hacer- están aquellas voces que dicen que cuando se concentran los propietarios en una hora punta, el sistema, formado por plataformas montacargas que descienden los coches a sótanos, se satura. Otros detractores consideran que las medidas de acceso que ofrece para ser recogidos y estibados convenientemente son pequeñas, y muchos vehículos quedan excluidos, de hecho, por tamaño y por peso. Los de más de 2.100 kilos están descartados, de modo que numerosos vehículos de alta gama y la mayoría de los modernos todoterreno jamás probarán esta instalación. Una máquina lee las medidas y acepta o no el coche, pero podría estar en la zona de acceso y no en el interior. A favor, tiene muchas cosas. El robo del coche es prácticamente imposible, lo mismo que los objetos del interior o el equipo de música. Para las esperas se habilitó una sala de televisión con sillones, completada con máquinas de bebidas. En la prueba de La Voz, el sistema tardó cuatro minutos en realizar la operación de estiba y otros tres en devolverlo.