PERISCOPIO | O |
29 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.No se prodigó en exceso el ex presidente del Gobierno por Vigo cuando fue inquilino de la Moncloa. Quizás por ello, y por la dimensión del personaje, claro está, su presencia ayer en la ciudad despertó una gran curiosidad. Muchos fueron quienes le vieron, pero pocos los elegidos para compartir mesa y mantel con José María Aznar. Ocurrió en El Mosquito, una de las paradas culinarias preferidas de la alcaldesa. Menú variado Junto al polémico Aznar se sentaron la presidenta local de los populares, Corina Porro, el presidente de la Diputación, Rafael Louzán, y el teniente de alcalde y concejal de Urbanismo, José Manuel Figueroa. Asesores al margen, así se configuró una mesa en la que, se lo crean o no, apenas se habló de política. La mayoría de comensales apostó por el pescado, una de las grandes especialidades de Carmiña en su restaurante, pero Aznar se inclinó por la carne. Despejadas las dos primeras decenas de curiosos que se acercaron a saludar, ver y tocar al ex presidente, Aznar se soltó a hablar, ya en la intimidad, y contó cómo es ahora su vida y las actividades (al menos las que se pueden saber) que realiza. Preguntó por Vigo, sí, pero el tema no duró (se lo prometo) ni cinco minutos.