El Código da Cena

| ANÍBAL BARBÓN |

VIGO

EL PERISCOPIO

22 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Permítanme que escriba en clave y en cierta manera de un modo críptico, pero es que no se debe hacer propaganda gratuita a la competencia, en primer lugar; en segundo porque hay callos que es mejor no pisar de lleno, y tercero porque al final alguien podría acusarme de espionaje, y eso está mal visto en cualquier profesión, hasta en esta. En todo caso, con lo que se habló en esa cena, porque se trata de un encuentro político-financiero-culinario donde el cuarto poder ponía mesa y mantel y pagaba la factura, Dan Brown podría acumular material de sobra para publicar un tercer best seller. Cuestiones sucesorias En plena vorágine de escenarios sucesorios, pomposas elecciones, salomónicos relevos y cambios generacionales, el encuentro gastronómico y de trabajo no pudo eludir entrar en esa dinámica de adelantarse a los designios del futuro. La parte financiera fue la que abordó la cuestión del día de mañana, del de las leyes del calendario y de las que rigen los mandatos en las entidades del ramo. El invitado financiero, dio muestras al invitado político de su disposición a seguir arrimando el hombro, aunque fuera en otro puesto de más renombre y teórico menor poder. Dio señales al poderoso político, y a su acompañante del mismo partido, de la bondad del que él estima que debe ser su sucesor, allí presente, por cierto. Y como hace siempre el poder político, pone cara como de Papa ante las multitudes y sonríe, mientras el anfitrión es advertido de que la cuestión sucesoria de la que allí se habló, allí queda, y que además cuentan con que la apoye.