Mondariz recupera su pasado

La Voz

VIGO

ÓSCAR VÁZQUEZ

Justo 32 años (menos dos días) después de que un malhadado incendio redujera a cenizas el Gran Hotel de Mondariz Balneario, el edificio ha vuelto a abrir sus puertas. Esta vez con un aliciente añadido, ya que el paquete constructivo incluye el Palacio del Agua o, lo que es lo mismo, 3.000 metros cuadrados de burbujas, cuellos de cisne, cascada, seta de hidromasaje y chorros varios, destinados a satisfacer la creciente demanda de actividades lúdico-termales. El acto inaugural, celebrado ayer, contó con la presencia de Manuel Fraga, para el que Mondariz es, sin duda, la gran referencia del termalismo gallego, además de uno de los balnearios más singulares de Europa. «Trátase dun verdaderio paraíso para o descanso do corpo e a alma», dijo. La afirmación fue suscrita por la mayoría de los asistentes con un representativo movimiento de cabeza. El responsable del complejo termal, Javier Solano, dedicó buena parte de su intervención a recordar algunos de los momentos clave de los más de cien años de historia del edificio. Y claro, a vaticinar un futuro de igual o superior esplendor al vivido durante las primeras décadas del siglo pasado. «La aventura que hoy celebramos nos ha llevado quince años», recordó. Se refería, por supuesto, a la totalidad del complejo. En lo que se refiere al apartado económico, dicha aventura, ha supuesto una inversión cercana a los 57 millones de euros, de los que casi 23 se destinaron a desarrollar el Palacio del Agua y a reconstruir el Gran Hotel, proyecto que lleva el sello de Jenaro de la Fuente. Enrique Peinador encargó la obra al prestigioso arquitecto a finales del XIX, tras descubrir, en 1871, el manantial de Gándara. Desde el momento en que abrió sus puertas (1898) empezó a florecer en sus lujosas estancias (sedas de la londinense casa Liberty incluídas) una animada vida social y cultural. Elogiado en sus escritos por Emilia Pardo Bazán, que se contó entre sus clientes habituales, se convirtió en las dos primeras y turbulentas décadas del XX en centro de reunión de políticos e intelecturales. Curros Enríquez, Primo de Rivera, Isaac Peral, Emilio Castelar, Ramón Cabanillas... fueron algunos de sus inquilinos. La muerte de Enrique Peinador (1917) marcó el inicio del declive, proceso que culminó con el incendio de 1973. Decíamos ayer.. Parafrasenado a Fray Luis de León, Javier Solano subrayó que se ha reconstruido todo lo que estaba en funcionamiento en 1916 (incluída la fantástica escalera principal, escenario de más de una película) y, a mayores, «hemos terminado lo que pretendió ser el sanatorio, edificio de Antonio Palacios, que quedó paralizado en aquella fecha». Aprovechó Solano la presencia de varios directores de entidades financieras para recordar que, al principio, no fue fácil convencerles de que el proyecto no era una locura. A Fraga le explicó que habían procurado (y conseguido) ser eficaces en el uso de las ayudas de la Xunta. Y al pueblo de Mondariz que, pese a las dudas de muchos, habían cumplido el compromiso asumido hace 15 años, a propósito del traslado de la planta envasadora de Aguas de Mondariz. Conclusión, ayer empezó una nueva primavera para el Gran Hotel. Pues misión cumplida.