Más parques, por favor

| YASHMINA SHAWKI |

VIGO

EN esta ingrata ciudad son tan escasos los parques infantiles que, ver cómo se instalan, de la noche a la mañana o, más exactamente, de la mañana a la tarde, sobre un suelo especial, unos columpios de madera con las protecciones adecuadas, en la calle Fernando Conde, es decir, en el pequeño tramo que asciende desde la llamada Plaza Elíptica a la Plaza España, es motivo más, que de felicitación, de festejo. Tanta es la necesidad de parques de juego que, no habiendo transcurrido ni dos horas desde el remate de la instalación, unos niños acompañados por sus madres estrenaban oficialmente el lugar de recreo. Supongo que, quién haya tomado la decisión y haya logrado reservar los fondos necesarios para sustituir una zona de aparcamiento de vehículos en un pequeño parque infantil, habrá tenido que luchar bastante para conseguirlo. Cuando el PGOM se discute por casi todos los vigueses por ser un proyecto totalmente inadecuado y seguir una tendencia urbanística propia de un país en desarrollo, este nuevo parque es una bocanada de aire fresco. Mientras en Europa se huye de la construcción vertical y se hace un esfuerzo por aumentar las zonas verdes, aquí nos empeñamos en colapsar, todavía más, el espacio urbano. Clara muestra de esta insensibilidad es la paradójica construcción de accesos al aparcamiento subterráneo que se está llevando a cabo, no muy lejos de este nuevo parque, en el tramo de la calle Venezuela, en donde, niños y padres, encontraban lugar para pasar las tardes que no llueve y, los mayores, un banco en el que sentarse al sol. Ahora sólo hallan ruido, polvo y más contaminación. ¡Queremos más parques infantiles, por favor!