IN VICUS | O |
18 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.CUANDO se colocan piedras, troncos y otros restos sólidos en el curso de un río, obstaculizando su normal circulación, el agua puede quedar retenida hasta formar una presa artificial. Sin embargo, aún con la salida natural cortada, es difícil que el agua, por su propia naturaleza, no encuentre un pequeño canal por el que "escurrirse" evitando quedar totalmente estancada. Sólo, en los casos extremos en los que el agua no encuentra ni el más mínimo aliviadero, ésta se convierte en un foco pestilente que puede llegar a perjudicar la salud de aquellos que se acercan a él. El curso del río político de nuestra Corporación Municipal hace tiempo que se ha estancado hasta convertirse en un pozo negro al que casi nadie se quiere acercar para no contaminarse. Pese a que se ha hecho un gran esfuerzo para retirar parte de los escombros que impiden el recorrido normal del "curso político", los concejales no han sido capaces de encontrar ningún aliviadero. Zambullidos en el turbio elemento de la "cosa política viguesa", los representantes de los partidos apenas si consiguen mantenerse a flote dado el precario equilibrio de intereses contrapuestos. Por eso, cuando el representante del BNG amenaza con presentar una moción de censura que removerá el agua estancada del Ayuntamiento, los vigueses tenemos la sensación de que los vapores pestilentes de la charca municipal nos volverán a intoxicar para nada. Dado que la legislación actual no deja margen para maniobrar y el excesivo personalismo impide pactar en beneficio de la ciudad sólo cabe esperar que el BNG se lo piense dos veces antes de hundirnos aún más en el pozo que ha contribuido a crear.