«Falla la prevención y la cultura del ocio»

VIGO

Testimonio | La opinión del experto El psiquiatra José Luis Fernández Sastre reconoce que es difícil desengancharse de las drogas, pero no imposible, siempre que se reconozca el problema

05 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

El aumento del consumo de drogas entre la población joven indica que, entre otros aspectos, fallan las medidas preventivas y educativas que informen sobre la adicción a estas sustancias, ligadas en muchas ocasiones a conductas violentas y de riesgo sexual. Así lo entiende el psiquiatra José Luis Fernández Sastre, quien advierte que mientras no existan programas escolares será difícil la reducción de cuadros psíquicos. Para el profesional vigués falla la cultura del ocio, algo en lo que es necesario hacer hincapié y establecer programas educativos para enseñar a divertirse de una forma, a utilizar el tiempo libre y a facilitar alternativas. De lo contrario, será imposible atajar el problema. La consecuencia de tales carencias no es otra que el aburrimiento, que acaba haciendo mella entre los adolescentes, quienes recurren a beber litronas o a fumar porros y a aguantar por aguantar. Desmitificación Fernández Sastre alerta sobre la cultura actual de desmitificación de algunas drogas como el cannabis, entre otros aspectos, por el hecho de que no se inyecte y de que se utilice con fines terapéuticos. Sin embargo, recuerda que a medio y largo plazo produce problemas de memoria y cuadros amotivacionales como el pasotismo, lo que lleva a esas personas a funcionar menos en el colegio o en el trabajo. A veces, drogas como el cannabis son la puerta de entrada a otras sustancias. Sobre el incremento del consumo de cocaína opina que tiene mucho que ver con sus efectos estimulantes: «En principio, uno se encuentra muy bien, pero posteriormente da lugar a un bajón depresivo terrible, que hace que se vuelva a tomar, lo que produce más enganche». Otras drogas psicoestimulantes como las pastillas, se presentan bajo apariencias inocentes y nombres atractivos como Simpson o Mickey Mouse . Esto hace que, al final, se acaben tomando como si fueran lacasitos . En este caso, las pastillas provocan una situación de mayor actividad y hacen que su consumidor no se duerma. El hecho de que la cantidad de droga activa pueda variar y ser más o menos elevada da lugar a accidentes, engancha y deriva en cuadros psicóticos en los que se pierde el contacto con la realidad. Medidas restrictivas Pese a la reciente imposición de medidas restrictivas como el incremento de los controles de alcoholemia y el carné por puntos, los resultados no se advierten todavía, dada su reciente implantación, aunque ya se detecta un descenso en la venta de alcohol. Tales iniciativas no pueden valorarse a corto plazo, sino a medio, siempre que se mantengan en el tiempo y no sea una iniciativa temporal de tres meses. En este último caso no sirve de nada y rebrota, según el psiquiatra, quien destaca que cuando existe una conducta de riesgo que se debe evitar socialmente y controlar, la única forma de hacerlo es a través del castigo con multas. como sucede con el carné de conducir, y ofreciendo alternativas. Desengancharse es difícil, pero no imposible. Para ello, es imprescindible ser consciente del problema. De lo contrario, el tratamiento está abocado al fracaso. La primera fase, de desintoxicación es hospitalaria, de unos quince días, mientras que la segunda, la más difícil, trata de conseguir la deshabituación y de que la persona se mantenga libre de droga y se reinserte en la sociedad.