DESDE MI VENTANA
03 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.MI buen asesor don Máximo tilda a veces a Vigo de ciudad imposible. Lo que en realidad quiere significar es que se trata de una ciudad irrepetible, única. Aportemos una buena primera razón: El Vigo actual agrupa un total de más de doscientas entidades poblacionales, o sea, de conjuntos de edificios residenciales más o menos aislados, ¡tantos como los de toda la provincia de León! Hagamos breve parada en dos principalísimas e inevitables derivaciones de tal situación. En primer lugar se hace muy ardua empresa facilitar los servicios ciudadanos mínimos suficientes a todos los residentes, teniendo que destinar en cualquier caso a tal objetivo un alto porcentaje de los recursos disponibles. Mientras más concentrada la población, más y mejores serán los servicios posibles de ser prestados. A nadie extrañará que La Coruña pueda afrontar un mayor número de proyectos de mejora urbana dado que el número sus entidades poblacionales se reduce, como mucho, a una media docena. En segundo lugar, esta dispersión poblacional hace asimismo harto dificultosa la identificación ciudadana. No es inhabitual que un residente de Candeán, cuando se dirige al centro urbano, apunte que baja a Vigo y que, incluso al ser interpelado sobre su procedencia, señale no Vigo, sino su parroquia. ¿Qué implica esto? Muchas cosas, entre ellas, la casi imposibilidad de mantener un partido político vigués, únicamente viable, y con matizaciones, si quien lo patrocina es un personaje de muy popular relieve. Si en La Coruña fracasó, ¿qué se puede esperar en Vigo? Y con estas premisas ¿no es (casi) imposible que se dé otra ciudad como nuestro Vigo?