?a Sociedad Estatal de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios (SIEP) prevé terminar la construcción del Centro de Inserción Social (CIS) en un plazo de doce meses. Todo apunta a que el nuevo centro que se levantará en el solar de la antigua cárcel de la avenida de Madrid será entregado en la segunda mitad del 2006. El Gobierno invertirá 4,36 millones en este moderno centro para un máximo de 131 reclusos de tercer grado. El edificio reemplazará unas dependencias anticuadas, atendidas por dos únicos funcionarios y que presentaban graves deficiencias higiénicas y de mantenimiento. La obra ya ha sido adjudicada y las máquinas empezaron hace unos días a demoler algunos de los barracones antiguos. El solar será dividido en dos parcelas. Una, de 3.400 metros cuadrados, será ocupado por el CIS. El otro solar está en desuso pero el subdelegado del Gobierno en Pontevedra, Delfín Fernández, indicó ayer que está pendiente de lo que decida el Concello respecto a las alegaciones al Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) y que le afectan. Actualmente, quedan libres 10.000 metros. Gimnasio El presidente del SIEP, Benigno Castro, indicó que el CIS es un centro penitenciario destinado al cumplimiento de penas privativas de libertad en régimen abierto, entre otras. Estos centros pretenden que los reclusos de tercer grado trabajen durante el día y vayan a dormir al centro hasta cumplir el total de su condena. Allí podrán seguir actividades y programas de tratamiento destinados a favorecer su incorporación en la sociedad. La planta baja dispone de espacios para la administración y la dirección del centro, así como lavandería, oficio, economato, gimnasio, sala de usos múltiples y patio al aire libre. Los internos se alojarán en las dos plantas superiores. Hay 67 habitaciones, aptas para dos personas cada una. Un cuarto especial para minusválidos está situado en la planta baja y cuenta con rampas de acceso. El subdelegado del Gobierno, Delfín Fernández, descartó ayer que Vigo necesite un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE), donde éstos residen antes de ser expulsados de España. «Se barajó hace tiempo pero a Galicia apenas llegan inmigrantes», afirma Fernández.