IN VICUS
10 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.NO es fácil encontrar motivos y ocasiones para felicitar a alguien por un trabajo bien hecho, por ello, quizás, resulta mucho más gratificante poder escribir unas líneas de reconocimiento. El esfuerzo, la dedicación y el tesón de los organizadores del Concurso Internacional de Saltos Hípicos, que tiene lugar este fin de semana en Vigo, constituyen un ejemplo encomiable, no sólo porque gracias a ellos se ha podido recuperar un evento de esta categoría, cuando ya todos lo dábamos por perdido, sino porque, nos permite albergar esperanzas a los vigueses convencidos de que aún se pueden hacer cosas para esta ciudad. Con este Concurso no sólo se mantiene a Vigo dentro del circuito de más prestigio de este tipo de eventos sino que se nos permite disfrutar, a los amantes de los caballos, de un espectáculo deportivo que no es nada frecuente en Galicia. El mérito de los organizadores es, mucho mayor porque, entendiéndose como un deporte reservado solo a aquellos con un nivel adquisitivo elevado y acceso a instalaciones adecuadas para su práctica, consigue atraer a las primeras figuras de talla mundial a una ciudad que no tiene aún muchos aficionados. La única queja recae sobre esos fallos susceptibles de ser mejorados y que derivan, probablemente, de las limitaciones del recinto en donde se celebra y del esfuerzo en reducción del coste de la entrada como la incomodidad de los asientos, la baja temperatura por mal aislamiento de los pabellones y, sobre todo, la deficiente sonoridad de los mismos que acaban por producir un terrible dolor de cabeza a aquellos que quieren prestar atención a los saltos al tiempo que se escucha la música de fondo.