Se baja el telón, se sube el telón

La Voz

VIGO

ÓSCAR VÁZQUEZ

Cientos de personas los quemaban ayer con ganas en la praza do Rei. Pocas veces el recinto registró semejante lleno. Claro que se juntaban el hambre y las ganas de comer (incluída su acepción más literal). Porque, estando como están los niños de vacaciones, dónde pueden estar mejor que tomando hinchables al asalto hasta caer rendidos. Y si encima, como fue el caso, la merienda la pone el Concello en colaboración con Aldeas Infantiles, miel sobre hojuelas. Para colmo de bienes el sol se convirtió en el mejor compañero posible para echarse a la calle. Queda claro que lo que sobran son ganas de jolgorrio . No sé si será fácil conectarse el chip del llanto. Pero hoy es el que toca. Y punto y final a la transgresión. De paso, a ver si se cierra el capítulo de cocidos durante una temporada. Porque no sé ustedes, pero una servidora ha trasegado tres desde el domingo. No me pude resistir a ninguno. Y no tanto porque el chute de colesterol fuese de toda confianza como por lo agradable de la compañía. Es lo que hay. Y mientras el Carnaval baja el telón, el Concurso de Saltos ha empezado la cuenta atrás. Los primeros en llegar han sido los caballos. Como se puede observar en la foto, viajan con todo, incluídos sus peluches de cabecera. Si eso les ayuda a conciliar el sueño con tranquilidad como si se traen la tienda de juguetes al completo. El que parece que no tiene sosiego es Clinton (¡menudo nombre para un caballo!), al que han aislado por si las moscas. Mejor dicho, por si la efusividad. Y es que el animal es un semental de armas tomar. Lo dicho, menudo nombre.