OPINIÓN
07 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.. Sobre todo en la ciudad de Vigo, donde perviven con todo esplendor y diversidad estilística obras como el conjunto del teatro García Barbón y el cine Rosalía, el edificio del Banco de Vigo (en la actualidad el edificio del Banco Popular) y el conventual semiescondido de las Salesas Reales, en la calle Coutadas. Esto en cuanto a lo que pervive, porque además proyectó y maquetó un auténtico nuevo Vigo que, nacido en la explanada del náutico, escalaba el desnivel existente hasta El Castro, culminando allí en una original y pretenciosa acrópolis. Sería la Rúa Galicia, enmarcada dentro del Proyecto de ensanche y reforma interior de Vigo. Data de 1.932, dos años después de presentar otro muy significativo proyecto: el del Templo de la Paz de la Guía. Por todo ello, más que merecido tuvo que la ciudad lo nombrara en el año 1.934 arquitecto honorario.