Norte-Sur, un futuro común

| JOSÉ DIÉGUEZ REBOREDO, OBISPO DE TUI-VIGO |

VIGO

LA OPINIÓN

05 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

La campaña de «Manos Unidas» en este año presenta a nuestra consideración el lema: «Norte-Sur, un futuro común». Nos dice que tanto los que están en el Norte -en las sociedades ricas- como los que viven en el Sur -en las sociedades probres- están llamados a compartir con equidad los bienes de la tierra en la que viven unos y otros. No podemos afirmar que la naturaleza privilegió a unos y castigó a otros. Tanto en el Norte como en el Sur encontramos bienes que, bien distribuidos, pueden satisfacer la necesidad de todos. Los avances científicos, las relaciones cada vez más abiertas entre las empresas y la facilidad para el comercio y para la comunicación nos llevaron al fenómeno de la globalización que es objeto de reflexión en casi todos los lugares del mundo. Se va desarrollando cada vez con más intensidad, potenciada por la ciencia y la técnica mas sin tener muy en cuenta la dimensión ética, que ha de tener toda realidad que es fruto de la actividad libre del hombre. Lo más globalizado, por ahora, es ciertamente la pobreza y no parece que el sistema económico de la globalización, tal y como se está llevando a cabo, reduzca las áreas de estas necesidades. Tenemos que seguir afirmando, porque así lo confirman los datos, que una cuarta parte de la humanidad dispone del 80% de todos los recursos de la tierra, y las tres cuartas partes restantes se han de conformar con el 20%. Si toda la riqueza se transformara en euros, de cada montón de 100 monedas iguales corresponderían 80 al que vive en el Norte, y sólo quedarían 20 para repartirlas entre los tres que pertenecen al Sur.