Las escasas precipitaciones sí influyen en la propagación de la gripe, aumentando los casos La lluvía del verano mantiene las presas que abastecen al área de Vigo en mejor estado que en el 2004
23 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?os embalses vigueses no se resienten por la escasez de lluvia de este invierno. Tanto Eiras, al 83%, como Zamáns, al 91%, tienen un alto nivel de ocupación. Estas cifras incluso superan en el caso de Eiras al año pasado, en el que a principios de este mismo mes se recogían unos índices del 59%. En el caso de Zamáns, este año se aprecia una ligera bajada, pues en el 2004 alcanzaba un nivel del 100%. Los datos sorprenden ya que la ciudad vive uno de los tres inviernos más secos de los últimos 20 años. En los últimos tres meses no se alcanzaron 160 horas de lluvia, es decir, los vigueses han necesitado el paraguas algo menos de una semana. A pesar de las pocas precipitaciones, los meteorólogos no creen que esta situación responda a un cambio climático que pueda considerarse significativo, ya que los valores registrados se encuentran entre las oscilaciones estimadas como normales. En el resto de Galicia la situación de los embalses tampoco atraviesa grandes diferencias negativas respecto al año pasado. Los de A Coruña, Cecebre, y Ourense, Forcadas, mantienen unos índices similares a los del pasado invierno, rondando el 63% en el caso de Cecebre y el 94% en Forcadas. Sin embargo en el de Cachamuiña, también en la provincia de Ourense, se aprecia una importante bajada ya que si actualmente ronda unos índices del 21%, el año pasado ascendía hasta casi el 62%. Igual ocurre con Pontillón de Castro, en Pontevedra, que ha visto su ocupación reducida a casi la mitad, pues ha pasado de un 100% en enero de 2004 a un 57% en la actualidad. Influencia en la gripe Pese a que la falta de lluvia no afecta a los embalses sí lo hace con la salud de los vigueses, que en el último mes han visto como los casos de gripe se multiplicaban. Según científicos y sanitarios este año la gripe se ha visto favorecida por la escasez de precipitaciones, que ha disparado los niveles de contaminación de la ciudadde manera significativa. Los datos hablan por sí solos y en este invierno se registran casi el doble de casos de gripe que en el momento de mayor auge del año pasado. Sin la lluvia, además. el polvo y la polución se mantienen en la atmósfera, lo que facilita la propagación de gérmenes. Por otro lado, el clima reseca las mucosas y hace que se acumule mayor cantidad de polvo en la nariz y la garganta.