«Cuando concluí la obra me relajé porque vi que era digna»

VIGO

Entrevista | Nacho Menéndez Con un largo recorrido como diseñador, Nacho Menéndez muestra ahora su cara de creador pictórico

20 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Hasta el 9 de febrero, la Galería Chroma expone un grupo de cuadros de Nacho Menéndez. Diseñador de profesión, pintor de vocación, Nacho Menéndez se muestra, en su primera exposición pública, tremendamente seguro del fruto de su creatividad. -¿Qué podemos ver en esta exposición? -Es una búsqueda de un estilo. En realidad hay varios soportes de trabajo, como papel o tableros y, cada uno de ellos, exige una intervención diferente. Sobre el papel araño y rasgo, hago una pintura dibujada. Soy diseñador y en mi trabajo está muy metido el dibujo. Luego, también está la técnica del collage para una pintura más abstracta. Hay también una pintura pequeña, investigativa, con temas del mar, en la que muestro una preocupación ecológica, y busco una concienciación aunque no demasiado descarnada, para que el espectador ponga su grado de gravedad. -¿Hay alguna idea común en toda esta exposiciones? -No, son preocupaciones propias. El pintor pinta para sí mismo, muy por encima de querer agradar. De todas maneras, hay una pintura en la que regreso al siglo XX, pensando que con las prisas de hoy igual se quedó algo importante en el camino. Luego hay una pintura más investigativa, más contemporánea. -¿Su profesión influye en su pintura? -En el diseño tengo que limitarme a unas medidas, a unas exigencias ergonómicas y todo esto es lo bonito pero también un límite a la creatividad. La pintura es la libertad, no tengo que basarme ni en medidas, ni en distancias, es la libertad total. Sin embargo, para ambas actividades hay que dibujar, hay que pensar y utilizar el color. Todo está unido, es llegar a la pintura por otro camino diferente. -Supongo que en su trabajo tiene que agradar al cliente. -Agradando a uno mismo es más fácil agradar a los demás. Como uno vaya buscando sólo el agrado del cliente a lo mejor no lo consigue. -¿La pintura es para usted un hobby? -No es un hobby porque entonces me llevaría a ser un pintor de fin de semana que por no aburrirse pinta. Llevo haciendo pintura toda la vida porque estuve haciendo dibujo y mi pintura es una pintura dibujada. Aplique tamaño y color, pero a mis clientes siempre tuve que dibujarles mis interiores, mis cosas. -¿Se ha planteado la pintura en exclusiva? -Voy a dedicarme a las dos facetas en lo que pueda, pero sé que terminaré sólo con la pintura. -¿Qué ocurre en el 2004 para que todas las obras expuestas ahora pertenezcan a ese año? -Hay un punto en el que el dibujo pasa a ser pintura, pero no quiere decir nada porque siempre estuve haciendo pintura. Mi problema es que tenía tal respeto por la pintura que tardé en explotar. Me dí cuenta de que había bastante mediocridad en muchos pintores y me decidió a lanzarme. -Usted habla constantemente del dibujo, ¿sufre mucho cuando el color sorprende a ese dibujo? -Tensiones, sí. Hay una somatización de la pintura y una soledad cuando se crea. Estoy deseando que otros artistas vean la obra y opinen sobre ella, pero sí hay momentos de sufrimiento. Dentro de mi profesión, en la faceta de escenografías, cuando se pinta una escenografía siempre se representa de forma artística, también toda cosa que se va a diseñar se representa con dibujo y pintura, incluso con maquetas, por lo que es algo natural. Sólo que un día uno estalla y hace una historia, pero hay dentro una gran preparación. -¿Le da miedo que esta exposición tenga una mala acogida? -En primer lugar, no admito hacer el ridículo; no hago una exposición para que vengan amigos de otras regiones y quedar mal. Miedo lo tuve hasta que no acabé la obra, después me relajé porque ví que había dignidad. Hay cosas que son mejores, otras peores, incluso hay alguna que es muy buena, por lo que estaba tranquilo. Después de la exposición seguiré dedicándome a lo mío pero sin dejar la pintura. Estoy atrapado y ya tengo ideas nuevas. -¿De qué se trata? -He escuchado a todo el mundo. También me escucho a mí mismo, mirando la obra colgada y reflexiono sobre los caminos a seguir. Creo que hay una veta contemporánea que tiene posibilidades de trascender. Presiento que mi obra va a cambiar de tamaño. Tengo una obra pequeña que llevada a gran tamaño puede ser muy interesante. Voy a dar la guerra ahí.