IN VICUS | O |
14 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.CUANDO los representantes de las inmobiliarias justifican la injustificable subida exponencial de los precios de la vivienda en el elevado coste del suelo edificable insultan sin paliativos la inteligencia de los vigueses. Cierto que cada vez existen menos solares vacíos en la urbe pero, también lo es que hay muchas viviendas desocupadas, algunas por ser un medio especulativo, otras por mero envejecimiento. Existe pues la opción de la rehabilitación y recuperación como alternativa a la cada vez más inaccesible nueva edificación. Pero, para los codiciosos constructores no es atractivo recuperar porque aumenta la oferta y rebaja el precio medio. Buena muestra de ello es la avaricia sin cuartel que los promotores, constructores e inmobiliarias destilan por cada uno de sus poros haciendo que la aventura para adquirir una vivienda se convierta en una «elegía al desencanto». Si uno decide comprar un piso sobre plano, el precio suele ser casi la mitad de lo que puede costar finalizada la obra. Dado que un incremento tan brutal no puede deberse al encarecimiento del suelo ni a su revalorización, y tampoco al de los materiales empleados o al coste de la mano de obra, ¿qué explicación cabe? Entre quienes, con mentalidad decimonónica, invierten en bienes inmuebles para obtener grandes beneficios y el poco control que se ejerce sobre el sector de la economía que más dinero negro maneja, es imposible moderar el coste de la vivienda. Si ya el incremento que se declara y puede seguir es espectacular, ¿dónde quedará la realidad de las cifras que se pagan fuera del Registro de la Propiedad? Quizás sean ellas las que expliquen porque el suelo es tan caro.