LA DRAGA
08 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.CASI nunca quiere comer. Por sistema no toma postre y el segundo plato no lo huele. Es una de las miles de adolescentes viguesas acomplejadas por su figura, con pánico a engordar, con anorexia. Se la puede ver haciendo cola en Urzáiz en una tienda de ropa de rebajas, con una prenda mínima que no le tapa todo el esqueleto. Va con sus amigas, también flaquitas. Sus familiares no saben qué hacer. La ayuda tiene que hacerse la encontradiza, en los escaparates, en la televisión. Ocurre todo lo contrario. A veces, incluso, algunos padres echan de menos los tiempos en que el Gobierno Civil secuestraba publicaciones. Ya no hay censura política ni moral, pero algunos lápices afilan mentones y omoplatos que lucen modelos pintadas en millones de ejemplares que se cuelan bajo el felpudo. Editoriales irresponsables en la difusión de paradigmas enfermos para chicas necesitadas de ayuda.