IN VICUS | O |
05 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.O bien la luna se encuentra en una fase especialmente inspiradora o bien alguna configuración planetaria ha hecho surgir el espíritu innovador y creativo de algunos de nuestros representantes políticos porque, no cabe una explicación racional para la aparición en los medios de comunicación de tantas y tan variadas ideas sobre el futuro de nuestra ciudad tras un largo período de sequía creativa. Es tal el bombardeo mediático de los últimos días que uno no da abasto para asimilar la información: que si el metro para el transporte urbano, que si pasarelas y varios cinturones para la Plaza de España, que si escaleras mecánicas para ascender por la calle Manuel Olivié hacia el Castro¿ Todo resulta tan bonito y avanzado sobre el papel que es difícil no entusiasmarse, sobre todo, si, a pesar de sus múltiples defectos, de verdad, se quiere y se siente orgulloso de esta ciudad. Sin embargo, la realidad con su peso fatal se impone y nos obliga a reflexionar sobre la solidez de las buenas intenciones de aquellos que nos gobiernan y no porque no creamos que realmente las tengan. Las inversiones que se necesitarían para la materialización práctica de estos proyectos son tan cuantiosas que, probablemente, ni la colaboración económica entre las empresas y la Administración Pública permitirían afrontarlas, ello por no hablar del largo plazo que se requiere para su implementación. Al margen de no estar de acuerdo en muchas de las propuestas, sobre todo en relación a la altura, por ejemplo, la idea de unas escaleras mecánicas funcionando noche y día, a la intemperie y con nuestra climatología, que quieren que les diga, por mucha comodidad que ofrezcan, suena a ciencia ficción. YASHMINA SHAWKI.