CONTRASTES
02 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.NUEVA edición de las «obras completas» -más que la anterior- de Ortega y Gasset reactualiza la figura del maestro del pensamiento español en el siglo XX y acaso el mejor prosista de esa centuria, ya que supo hacer donosura del pensar, metáfora de la sugerencia, belleza inmarchitable de la mera vulgaridad cotidiana. Ortega tenía antecedentes gallegos, ya que era nieto de Eduardo Gasset, de Cesures, fundador del periódico «El Imparcial», que llegó a ser el de mayor infuencia y nivel intelectual en la España de su tiempo. Precisamente para dirigirlo trajo el gallego de Cuba a José Ortega Munilla, quien casó con la hija de su patrón. La familia Ortega veraneaba en Vigo desde los inicios de la centuria que se nos fue hace un cuatrienio. Y allá por 1901, el joven José, recién ingresado en la Universidad de Deusto, donde cursaría su carrera superior, se hizo una foto en la finca de Ribas, amigo de sus mayores, foto que ha dado la vuelta al mundo. Está, con aspecto de dandy, bajo una frondosa magnolia que existió en esa propiedad y que hasta hace pocos años aún podía verse, tras abrir la Avenida de las Camelias, justo frente al actual Colegio Labor, como bien recuerda en profesor de este centro y buen pintor Javier Saborido, que añade que jugaba en ese arbusto que solemos aludir en masculino. A la sombra de la magnolia, que debió conservarse, como la hermosísima que había en la confluencia de García Barbón con Alfonso XIII, hizo Ortega y Gasset sus primeros pinitos de escritor, con resultado de algún artículo, publicado en la prensa local, que precede al considerado primero de su acervo, «Glosas», que es de un año más tarde. La familia Ortega continuó durante años sus estancias veraniegas en Vigo, y a nuestra ciudad volvió el maestro tras formarse en Alemania, para pronunciar conferencias, como recordaba Herberto Blanco, quien le acompañó en sus paseatas urbanas. ¿Cuántas ideas concibió el joven Ortega bajo la tupida copa del «magnolio» vigués? Histórico sería hoy, de conservarse, el hermoso arbusto de los Ribas.