El entramado industrial que circunvala el Área Metropolitana de Vigo no es la principal fuente de contaminación atmosférica del municipio. De hecho, sólo tres empresas están obligadas a cumplir los límites de emisiones impuestas por Kioto en esta primera fase. Carlos Pérez Mosteiro, presidente de Aproema, afirma que, a pesar de la fuerte actividad industrial, en el área de Vigo «la gran mayoría de las empresas no presentan problemática en cuanto a emisiones de CO2 se refiere». El empresario llama la atención sobre un hecho que invita a la reflexión: «las emisiones de las empresas están controladas -dice-, pero en Vigo es más preocupante la contaminación atmosférica que producen los vehículos a motor. Es más elevada que la de la industria». Según explica, Vigo presenta numerosas pendientes, lo que unido a la gran densidad del tráfico hace que sea la ciudad de Galicia con mayor contaminación atmosférica. La tesis que defiende Mosteiro está científicamente probada en el denominado proyecto Emecam, firmado por los investigadores Margarita Taracido, Adolfo Figueiras e Isabel Castro, de la Universidade de Santiago de Compostela. No es un estudio reciente (se remonta a hace un par de años) pero, como bien recuerda el presidente de Aproema. En su análisis, los científicos advierten de la influencia directa del tráfico en los niveles de polución. Según el estudio, el automóvil genera la mayor parte de los gases que intoxican el aire. El proceso de combustión los carburantes utilizados por los vehículos emite a la atmósfera óxidos de azufre, óxidos de nitrógeno, dióxido de carbono, monóxido de carbono....como contaminantes primarios. Los tubos de escape generan las partículas que afectan a la salud: pequeños cuerpos inferiores a 5 micras que penetran en los pulmones, pasan a la sangre y provocan inflamaciones y problemas vasculares.