A ras de suelo

VIGO

IN VICUS | O |

15 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

CON TODOS mis respetos hacia los escultores con vocación innovadoramente contemporánea, en la difícil, sino imposible, estética de esta ciudad nuestra, llena de cuestas que la alejan de ese mar hermoso que le ha dado origen y vida, se pueden contar con los dedos de una mano, las esculturas urbanas, amables e inspiradoras, que decoran nuestras plazas. Los caballos salvajes que intentan alcanzar el cielo, más allá, de los atascos y la polución, en la Plaza de España, o los rederos que, con tanta dificultad arrastran sus instrumentos de trabajo, nunca mejor situados que en el inicio de la Gran Vía, son ejemplos de lo que la estética realista puede lograr sin renegar de la técnica contemporánea. Privados de fuentes simples y armoniosas en las que, el juego de las aguas, combinado con luces suaves y flores de temporada, nos permitan relajar la vista al caminar apresurados de un lugar a otro de nuestra urbe, empecinados en un modernismo pétreo, lineal y simplista que, a pesar de innovador, se aleja del gusto de la mayoría de los vigueses, tenemos que afrontar la última aberración con esa estructura indefinible que pretenden elevar justo delante de los rederos. Es frustrante constatar, una vez más, la falta de concepción urbana que tienen en nuestra Corporación Municipal y el egoísmo de la compañía constructora, al elevar paredes en un espacio pequeño y congestionado. Aunque sea, simplemente, por una cuestión de sentido común, para garantizarnos un respiro a los agobiados peatones y a los sufridos conductores, ¡construyan ustedes los accesos al interminable aparcamiento de Urzáiz sin elevarse sobre la superficie de la acera!