Reportaje | La restauración estará concluida a finales de este mes Unas reformas permitieron descubrir en la iglesia de San Nicolás, en Ponteareas, un mural polícromo del XVI oculto tras capas de cal y dos retablos que ahora se rehabilita
04 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?os feligreses que acudían cada domingo a la pequeña iglesia de San Nicolás de Prado, en Ponteareas, no pudieron imaginar nunca que sus muros de cal y mortero (un conglomerado con arena y agua) escondían un impresionante mural polícromo de 48 metros cuadrados que representa diferentes escenas de la vida de Cristo, desde su nacimiento en Belén hasta su resurrección, pasando por la adoración de los magos o su muerte en la cruz. Unas obras, que se realizaron hace cuatro años, permitieron descubrir la maravilla que escondía el templo, de la que enseguida se ocupó Patrimonio de la Xunta. Aquellas reparaciones en la iglesia obligaron a retirar los dos retablos que estaban adosados desde los muros norte y sur de la nave principal al arco triunfal del templo. Tras ellos aparecieron los paneles decorativos, que continuaban bajo espesas capas de morteros y encalados. La restauradora Blanca Besteiro García y su equipo se encargan de recuperar las pinturas, un proceso que esperan concluir en este mes. Su trabajo, que empezó en julio, estuvo precedido de una primera actuación desarrollada hace tres años en la que se eliminó la cal de los muros y se fijaron las pinturas. Por problemas de humedades, la restauración se suspendió hasta ahora. La Xunta invierte en el proceso 24.000 euros. Los trabajos de restauración que se realizan estos días pasan por dar masa al mural y retocar con líneas de color las pinturas, hasta recuperar, lo más aproximado posible, el dibujo original. Esta técnica de pintura con rayas es el «rigattino» y utiliza diferentes tonos que, al alejarse de las pinturas, se funden en la retina y permiten ver la obra con su color original. Algunas zonas donde se encontraban las pinturas se perdieron por la humedad y el uso de la cal y los morteros. Aquí, explica Besteiro, lo que se hace es tapar de nuevo con mortero, que se aproxima a los colores originales. La iglesia de Prado fue construida entre finales del XIV y comienzos del XV. En un sínodo celebrado en Tui en 1528 se determinó que las parroquias del obispado realizasen una serie de reformas. Los mandatos pasaban por trasladar el altar al presbiterio, pintar la pared del fondo con la imagen del santo titular y la iglesia al gusto del párroco. El responsable de San Nicolás tuvo seis meses para realizar la obra, bajo pena de ocho ducados para la fábrica de la iglesia. Se estima que las pinturas proceden de esa época. Se realizaron al fresco, con pigmentos naturales, a base de tierras, lo que las hacía muy resistentes. No se sabe cuándo fueron tapadas, pero sí se cree que tras el retablo del presbiterio podría estar la imagen del santo. La falta de presupuesto hace que se descarte esta actuación por ahora.