CONTRASTES | O |
17 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.FRENTE a lo que acaece en otras ciudades veraniegas -Gijón, Santander, A Coruña-, en Vigo apenas hay exposiciones plásticas de importancia en el puro estío. Las salas y galerías, institucionales y particulares, o cierran o bien ofrecen muestras de circunstancias. De ahí que estos días invitemos a visitar la colección de arte gallego de Caixanova, sin duda hoy la más amplia y probablemente la mejor de cuantas existen en Galicia. Formada a lo largo de cuatro decenios, reúne más de tres millares de piezas, desde un óleo atribuible a Antonio de Puga, el primer pintor con nombre y apellido que da el país, en el siglo XVII, hasta la obra, a veces difícilmente clasificable, de los más jóvenes valores. Por supuesto que en obligada antología, pese al amplio espacio expositivo que se le dedica en el Centro Social de la entidad, en la calle de Policarpo Sanz. Barroco, romanticismo, realismo, regionalismo, abstracciones y vanguardias diversas, en pintura, escultura y grabado, cuentan con obras absolutamente emblemáticas y cabe afirmar que no falta ningún nombre señero. Huelga decir que sólo una constante y muy atenta dedicación, amén de cantidades nada deespreciables, ha invertido Caixanova desde que allá por los años sesenta llevó a las paredes de sus oficinas los primeros cuadros que recibió como agradecimiento de los artistas por cederle gratuitamente sus salas de exposiciones o bien como iniciales adquisiciones, que intensificaría pronto y sin descanso. Dado que la colección está catalogada y glosada en libros, C-D e Internet, resulta fácil conocerla. Aunque nada mejor que su contemplación directa donde se la expone.