Los contenedores de nunca acabar

VIGO

CAPOTILLO

Reportaje | Los trámites para instalar colectores subterráneos de basura duran un año Los recipientes que iban a ocultar los residuos en el subsuelo de la ciudad no han sido colocados, pese a ser aprobados por el consello de la Xunta el pasado diciembre

09 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

La Consellería de Medio Ambiente asegura que es normal que todavía no se hayan colocado los 56 contenedores subterráneos, aprobados por el consello de la Xunta el pasado 18 de diciembre. Alega que si no están instalados en la actualidad es debido a los trámites que tienen que pasar desde que se firma el convenio con el Concello, entre ellos la cesión de terrenos por parte de la administración local. Sin embargo, reconoce que el Ayuntamiento ya ha cumplido esa obligación. Fuentes de la Consellería aseguran que todo sigue su cauce normal y que las obras para la instalación de los colectores se iniciarán este año. En concreto, serán catorce los puntos, en los que se colocarán cuatro colectores subterráneos. La inversión de la Dirección Xeral de Calidade e Avaliación Ambiental asciende a 966.000 euros. Por su parte, el Concello se compromete, a través de un convenio, a hacerse cargo de la explotación, mantenimiento y conservación de las instalaciones. La incorporación de este tipo de contenedores tiene como objetivo sustituir de forma progresiva los colectores actuales en aquellas zonas de la ciudad que más molestan, como es el caso de los espacios peatonales. Sin embargo, la lentitud en su colocación hace prever un largo período hasta completar todos los espacios. En principio, la idea era colocar estos catorce puntos de recogida subterránea en la zona del litoral, entre las calles Montero Ríos y Cánovas del Castillo. Según los responsables de Limpieza, los nuevos contenedores no pueden ser objeto de destrozos, como sucede con los actuales, lo que, sin duda, puede suponer un notable ahorro. El gasto de recogida también podría reducirse, al disponer de más capacidad de almacenaje. Otra consecuencia positiva del cambio de sistema en la recogida de basura es la ampliación del plazo de reposición, al estar sometidos a menos agresiones meteorológicas que los actuales. El gasto medio anual por destrozos asciende casi a medio millón de euros.