Año uno después de Barros

VIGO

ÓSCAR VÁZQUEZ

Reportaje El pulso que mantienen el PP y los independientes por capitanear el barco de centro-derecha, permite al tándem formado por BNG y PSOE mantener el gobierno a flote

24 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?as apuestas se están pagando a precio de oro. Y es que ni los más optimistas se aventuraron a pronosticar que a estas alturas (un año y un mes después del 25-M) BNG y PSOE mantendrían el débil gobierno que, por carambola, aceptaron asumir sabiendo los riesgos a los que se exponían. Desde fuera la cosa estaba clara. El pensamiento único era que Francés y Vaqueiro tenían los días contados, porque los populares de Barros y los independientes de Ordóñez se los merendarían enseguida. Navidad. Esa era la fecha manejada. Había que dar tiempo a José Manuel Barros para asimilar que, después de 23 años, tenía que dejar libre el despacho del alcalde. La asimilación no era fácil si se tiene en cuenta que los votos tenía que dárselos el grupo del que fuera su delfín, Gonzalo Ordóñez. Éste se había cansado de los modos de gobiero de Barros y, tras no encontrar la respuesta que esperaba en los despachos de Fraga y Palmou, optó por volar libre. A primera vista, los resultados lo dejaban todo como estaba. Pero no. Llegados a ese punto Ordóñez no tenía problema en sumar sus votos (cinco) a los del PP (siete), pero la continuidad de Barros en la alcaldía por encima de su cadáver. El momento clave Ante la defensa numantina que los dos grupos más votados hicieron de sus respectivas posiciones, sólo quedaba la calle del medio. Con más miedo que verguënza, socialistas y nacionalistas agarraron el toro por los cuernos, sabiendo (ellos y el resto del mundo) que, en el momento menos pensado, les desmontarían el burladero y quedarían desprotegidos. Un año después se permiten el lujo de hacer balance de gobierno. Aunque no lo reconozcan, Francés y Vaquero saben que no es tanto por méritos propios como por la pelea que los dos grupos de la oposición mantienen por capitanear el barco de centro-derecha en O Porriño. Los independientes volvieron a decirlo esta semana alto y claro, vía comunicado: «Cuando el PP consiga solventar el grave problema que tiene planteado con quien le ha llevado a la primera derrota electoral de toda su historia y mantiene una permanente alianza de gobierno con BNG y PSOE, al minuto siguiente quedará restabelcida íntegramente la voluntad de la mayoría vecinal». Es su respuesta ante los insistentes rumores de censura. Más claro agua. Pero mientras y no, nacionalistas y socialistas empiezan a presentar resultados. En realidad, hacen lo que les deja la oposición, ya que sobreviven con unos presupuestos prorrogados. Nuevos métodos Lo que sí han podido hacer sin ayuda ha sido enterrar los métodos presidencialistas de trabajo de Barros, que no dejaba mover un papel sin que pasara por sus manos. «Los porriñeses ya saben que existe otra manera de gobernar, y eso no tiene marcha atrás», comenta el socialista Iván Vaqueiro. Prioridades El mismo concejal que, por necesidades de guión, acumula hasta siete áreas, subraya que las principales prioridades pasan por seguir reduciendo la deuda municipal, que suma dos millones más que el presupuesto; solucionar el enquistado conflicto de las canteras; negociar la eliminación del paso a nivel, que está frenando el desarrollo de O Porriño; consolidar el desarrollo industrial y unir el casco urbano con Torneiros, crear un centro de día para mayores, mejorar las comunicaciones... Saben que para todo ello necesitan votos ajenos, pero no se desaniman. «A fuerza de diálogo, hemos ido aprobando muchas cosas. Esa seguirá siendo la línea, el consenso», dice Vaqueiro, quien aún no descarta sacar adelante los presupuestos, aunque sea con retraso. En cuanto a la moción de censura, afirma que son conscientes de que puede llegar, pero no piensan en ella, porque consideran que no hay nada que censurar. «El trabajo que se nos ha encomendado es gobernar y eso es lo que hacemos cada día», concluye.