La propuesta inicial de Abrir Vigo al Mar y el centro comercial adjudicado a ACS son sensiblemente diferentes. La maqueta del proyecto permitía contemplar un inmueble dividido en dos triángulos que semejaban no superar los dos o tres pisos. Sin embargo, el diseño final supera los veinte metros de altura según fuentes municipales, equivalentes a un inmueble de ocho alturas. Para lograr semejante volumen Zona Franca modificó el año pasado el proyecto y se cambió también el Plan Especial del Puerto. Lo sorprendente es que los mismos vocales que ahora quieren anularlo aprobaron entonces año la ampliación mencionada. Corregir un error Desde esta perspectiva la marcha atrás supondría reconocer que se cometió un error y evitar que el fallo sea definitivo e irreparable. Admiten los vocales de Zona Franca que el derribo del edificio de Sanidad Exterior les ha hecho comprender que mantener el espacio abierto para el disfrute de los ciudadanos sería la mejor opción. La visión de López Peña y de su antecesor, Pablo Egerique, es diametralmente opuesta. El centro comercial es la contrapartida que recibe el consorcio por la inversión realizada en Abrir Vigo al Mar y carece de seriedad intentar pararla a última hora. El centro comercial previsto incluye una batería de cines, locales de ocio, una piscina y el gimnasio más grande de la ciudad en la última planta.