IN VICUS | O |
25 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.SÓLO HACE quince días que el Señor Peña ha asumido oficialmente su nuevo cargo y ya se ha visto involucrado en una polémica que está lejos de ser lo que más necesitaba. Cuando todavía no ha podido analizar con detenimiento las cuentas del organismo del que es responsable y, mucho menos, superar la impresión del volumen de pérdidas de los dos últimos años, ha tenido que enfrentarse a la reclamación de cumplimiento del acuerdo firmado con el Ayuntamiento para el 2005. Necesitado de tiempo para analizar, reflexionar y decidir qué va a hacer y cómo, es comprensible su inicial actitud de rechazo a cualquier gasto que no sea imprescindible. Por su parte, la Señora Porro presionada por los vigueses que observan con tristeza como no logra sacar ningún proyecto adelante, necesita, imperiosamente, que el Consorcio de la Zona Franca la apoye económicamente para "adecentar" nuestra ciudad de cara a la Volvo Ocean Race. Apremiada, quizás, por el tiempo que corre en su contra para llevar a cabo las acciones de embellecimiento, ha forzado un pequeño enfrentamiento que, en otras circunstancias, no hubiera tenido lugar. Pese a que, Alcaldesa y Delegado han empezado con mal pie, están condenados a entenderse, primero porque Vigo lo precisa, segundo porque sus respectivos partidos no pueden permitirse seguir dando una imagen tan poco aleccionadora y tercero porque son conscientes de que esta discusión bizantina es una pérdida de tiempo que no conduce a ningún lugar. Ha sido un tropezón. Confiemos en que sea el único y que, a partir de ahora, serán capaces de aunar esfuerzos, creatividad y empeño para seguir adelante juntos.