Mujeres en el Camino

La Voz

VIGO

ÓSCAR VÁZQUEZ

La Mirilla

22 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

El primero, llegar y besar al Santo, lo compartieron; la segunda, el medio de locomoción, ya no. Las mujeres que respondieron a la convocatoria de la Federación Vecinal para realizar el Camino de Santiago utilizaron el socorrido coche de San Fernando (un rato a pie y otro andando), en tanto las trabajadoras de Pescanova optaron por viajar en autobús. Éstas se pusieron como meta compartir una jornada de ocio fuera del curro y, de paso, ver volar el botafumeiro en la misa del peregrino, patear el casco histórico de la ciudad y reponer fuerzas en algún local recomendable y recomendado. En definitiva, cambiar el escenario de trabajo que comparten cada día por otro de ocio, sin duda mucho más gratificante. Según me cuentan, prueba superada. Eso es lo que ha pasado en el caso de la Federación Vecinal. Mercedes Penabella, vocal de Muller e impulsora de la idea, nunca sospechó la respuesta. Les ha pillado tan de sorpresa que ya están buscando fechas para organizar nuevas caminatas, por etapas como ésta y en sábados sucesivos. Con el fin de no descuidar el aspecto cultural de la ruta portuguesa (que es la que pasa por Vigo), contaron con una guía de excepción, la historiadora Purificación Pérez. Claro que, además de alimentar el espíritu, no faltó una comida para celebrar la hazaña. Del partido que jugaron en Baiona los empresarios de la movida local contra la peña holandesa que desde hace días ha tomado la villa tendría que aprender la selección española. Cuatro a tres a favor de los locales. Eso es un resultado como Dios manda y no los que ejecutan (dicho sea en el sentido literal del término) los chicos de Iñaki Sáez. Por lo menos los espectadores se divierten. Y los jugadores hacen amigos. Seguro que no es tan interesante como hacer dinero, pero se pasa menos vergüenza (o eso dicen los futboleros). Como la experiencia ha sido tan buena, y en previsión de que la selección holandesa termine por emular mañana a la de Raúl y tengan que hacer las maletas, han organizado una cena de despedida. Esta vez la cerveza corre a cargo de los hosteleros. Allá ellos. Entre ellas se encuentra la gallega Mónica Suárez. El jurado, muy cualificado a la vista de los cargos que ostentan sus miembros, las pasó canutas para decidirse. Tal era el alto nivel de las aspirantes. Al final, el primer premio se lo llevó la andaluza Margarita Huelva, la madrileña Pepita González fue segunda, y a la representante gallega le reservaron el tercer lugar del podio. Mónica trabaja en el departamento de ventas de la conocida firma NGA Acsgal. Pues que la cuiden mucho porque debe de ser una joya.