CONTRAPUNTO
15 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.SORPRENDENTES las imágenes de los dirigentes locales del BNG después de conocer los últimos datos electorales que arrojaban las urnas europeas el pasado domingo. Las amplias sonrisas desplegadas más tendrían que ver con una sensación de alivio nervioso por el escaño obtenido, gracias a los votantes de centro-derecha vascos y catalanes, que a la satisfacción de sus propios resultados. En Vigo, el Bloque ha ido recogiendo, sufragio tras sufragio, los restos de un hundimiento al que sus desconcertantes golpes de timón le han conducido. Su inesperada, para ellos, salida de la alcaldía todavía no la han asumido; pero sí son conscientes que su papel en la oposición les lleva al ostracismo o a seguir cometiendo torpezas que no son comprendidas por sus propias bases. Ahora elevan voces que aducen la necesidad de una moción de censura. No parece que estén en condiciones de exigir.