PERISCOPIO | O |
26 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Cuando el todavía regidor de O Porriño, José Manuel Barros , vio lo que le estaba pasando a su veterano colega de Ponteareas, Jose Castro , encargó una pileta a su medida para poner sus barbas a remojar. Ha pasado tanto tiempo que la virtual barba parece ya cabello de ángel, pero el voluminos político porriñés sigue sin fiarse, y por lo que dicen en su partido, y le ha dicho a él mismo Manuel Fraga , hace bien. Él tiene en cuenta que el presidente de la Xunta le ha dicho que tiene ya edad para jubilarse políticamente (¿?), pero Barros no olvida. Sabe que su fin político está cada vez más cerca, pero pretende no bajarse del caballo hasta que se lleve por delante a su otrora primer teniente de alcalde y ahora líder de Independientes de O Porriño, Gonzalo Ordóñez . Por eso el ex alcalde ya ha empezado a lanzar la idea de que el pacto sería posible, y con él la moción de censura, si como en Ponteareas se opta por un candidato del PP para asumir el bastón de mando. «Yo me marcho si alguno de los otros se marcha conmigo», aseguran que dijo Barros refiriéndose a Ordóñez . Pero la situación política de los dos convulsos municipios del sur pontevedrés no es exactamente igual. En Ponteareas Fraga quería que Castro dejase la vida política, a la que por otra parte la Justicia ya había puesto fecha de despedida, y en Porriño el líder del PP gallego quiere que sea Gonzalo Ordóñez el estandarte de futuro de la formación de la gaviota y de los conservadores en el Concello. La inestabilidad está en el aire, se puede palpar, y no sólo en O Porriño.