Un hotel con eslora

VIGO

M. MORALEJO

Crónica | Turismo marítimo El «Costa Atlántica» tocó ayer por primera vez el puerto de Vigo

18 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Imagínense un bloque de apartamentos con una eslora de 292 metros. Una porción de Las Vegas que, cuan iceberg, se descuajara del continente de la exageración ornamental para navegar por los océanos de la realidad. Pues algo parecido a eso es la mole que ayer atracó por primera vez en el muelle de trasatlánticos de Vigo. El crucero italiano Costa Atlántica navega ya rumbo a Copenhague, donde, durante las próximas semanas, tendrá su base de operaciones para realizar viajes por el Báltico y los fiordos noruegos. Al igual que ocurre en los hoteles, al entrar en esta nave lo primero que se ve es un vestíbulo....,como decirlo, de estilo americano. Es decir, todo colorido y luminosidad verbenera. Tres ascensores, adornados al estilo de un belén navideño, permiten salvar las diez cubiertas destinadas al pasaje. La recompensa a tanto dispendio imaginativo en la decoración es la perspectiva que ofrece la ciudad desde arriba. Desordenadamente hermosa. Para completar el idílico momento, algunos pasajeros, fundamentalmente alemanes e italianos, se refrescan en varias piscinas climatizadas. De 1.500 euros «pa» el norte es lo que cuesta un pasaje durante siete días en este hotel con eslora y manga. Claro que dentro hay de todo, o casi de todo. Si usted no quiere descuidar su perímetro vital, en la última planta, cerquita de las piscinas, tiene toda una sala de musculación que se completa con una zona dedicada a la belleza, «pelu» incluida. Que es amante de la variedad gastronómica, tranquilo. Varios restaurantes le ofrecen una amplia variedad de menús y espacios para dar una razón existencial al mencionado gimnasio. Ayer, cuando visitábamos las diferentes dependencias de esta embarcación, un grupo de bailarines ensayaban en el teatro del barco, uno de los reclamos lúdicos que ofrece el Costa Atlántica a sus pasajeros. ¡1.200 plazas repartidas en tres pisos!, igualito que el teatro municipal de Vigo. Cada cubierta es un laberinto de pasillos y puertas. Aquí una discoteca, allí una capilla católica, un poco más allá una galería comercial. ¡Igual que en un centro comercial! Claro que en este barco, sólo en sus laterales, se convive con el mar. No es que haya pasillos exteriores, no, hay ventanales redondos que permiten comprobar que el barco navega realmente, porque el meneo dicen que es mínimo. Por cierto, que en todo el barco se paga con tarjetas originales de la compañía Costa, salvo en el casino que hay que enseñar el dinerito, no vaya a ser. En fin, que desde ayer, el Costa Atlántica se suma a las decenas de cruceros que todos los años visitan Vigo. Ahora, sólo falta que la próxima vez que venga, hayan mejorado los accesos al puerto.