IN VICUS | O |
23 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.En los tiempos que corren nadie discute que la máxima de «querer es poder» responde a una realidad en todos los ámbitos de la vida de una sociedad avanzada salvo, claro está, en lo que respecta al funcionamiento del aeropuerto de Vigo. Cada vez parece más obvio que una «oculta mano negra»se dedica a boicotear nuestro progreso. Pese a haber ejercido mucha presión desde muchas instancias, seguimos esperando a que el ILS del aeropuerto se ponga en funcionamiento para garantizar un transporte aéreo «a la altura» de lo que nuestra ciudad se merece. No podemos seguir creyendo que, este inexplicable retraso, se debe, únicamente, a cuestiones técnicas porque, si así fuera, no quedaría más remedio que despedir por incompetencia supina a todos los ingenieros y responsables de AENA. Los primeros por no saber desarrollar su trabajo y los segundos por no rentabilizar una inversión económica tan importante. Es inconcebible que AENA pueda asumir un coste tan elevado sin amortizarlo con un incremento del rendimiento y las ganancias. No queda más remedio que plantear la hipótesis del sabotaje disimulado con justificaciones técnicas. Todos sabemos que las cosas pueden hacerse de muchas maneras: deprisa y mal, con agilidad y bien, o a trancas y barrancas. En Peinador se hace de la última forma. ¿Porqué? Porque, sin duda, esta demora beneficia a alguien. ¿A quién? La respuesta puede obtenerse fácilmente analizando la competencia en el transporte aéreo en Galicia y comparando las cifras de pasajeros que, como siempre, hablan por sí mismas: aún sin ILS Peinador sigue ganando frente a Labacolla que solo se mantiene. Dadas las circunstancias, ¿podemos o no podemos hablar de boicot?